La novela es una reflexión sobre la sociedad mexicana de la época, con sus conflictos y tensiones, que aún resuenan en la actualidad. A pesar de haber sido escrita en un contexto romántico superado, El Zarco sigue siendo relevante por los temas universales que aborda y por su representación de los proyectos civilizatorios latinoamericanos.
Altamirano logra plasmar en esta obra una cruda realidad social y política, entrelazada con pasiones desbordadas y personajes inolvidables que reflejan la complejidad de la sociedad de su tiempo.