Al comienzo, Gilgamesh es el despótico rey de Uruk, cuyos súbditos se quejan a los dioses. Estos atienden el reclamo creando a Enkidu, un hombre destinado a enfrentarse a Gilgamesh. Cuando ambos entran en combate, en vez de darse muerte se hacen amigos para siempre y emprenden peligrosas aventuras.
Como castigo a sus actos, los dioses hacen que Enkidu muera en plena juventud. Impresionado, Gilgamesh emprende la búsqueda de la inmortalidad, que le lleva hasta los confines del mundo, donde viven el sabio Utnapishtim y su mujer, únicos supervivientes del Diluvio, a los que los dioses concedieron el don de la Inmortalidad. Sin embargo, Gilgamesh no logra alcanzar lo que pretende.
A la vuelta, encuentra una planta que devuelve la juventud; pero una serpiente se la roba y Gilgamesh regresa a Uruk con las manos vacías, convencido de que la inmortalidad es patrimonio exclusivo de los dioses. El núcleo sentimental se encuentra en el duelo de Gilgamesh tras la muerte de su amigo, siendo considerada la primera obra literaria que hace énfasis en la mortalidad humana frente a la inmortalidad de los dioses. La obra también incluye una versión del relato del diluvio universal.
Opinión Crítica: La Epopeya de Gilgamesh es una obra fundamental en la historia de la literatura, siendo uno de los textos más antiguos y completos que se conservan. Su narrativa épica y sus temas universales como la amistad, la mortalidad y la búsqueda de la inmortalidad siguen siendo relevantes hasta el día de hoy. Es fascinante adentrarse en este relato que nos transporta a la antigua Mesopotamia y nos hace reflexionar sobre la condición humana. Sin duda, es una lectura imprescindible para aquellos interesados en la literatura clásica y la mitología.