El libro aborda de manera detallada las dificultades que existen en el estudio de los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia, la bulimia nerviosa, la obesidad y los atracones. Se destaca la complejidad de estos trastornos, influenciados por variables biológicas, psicológicas, sociales y de hábitos. Se menciona la falta de colaboración de los pacientes, las conductas de manipulación, los comportamientos purgativos como los vómitos, así como la gravedad biológica que puede poner en riesgo la salud de los pacientes investigados.
El autor señala que los avances en biología molecular, estudios del genoma humano, psicofarmacología experimental y técnicas de imagen cerebral como PET o SPECT representan una esperanza en el estudio y tratamiento de estos trastornos. Se resalta la importancia de estudiar estos cuadros de manera integradora, considerando múltiples factores que interactúan en su desarrollo y mantenimiento.
Se hace hincapié en la necesidad de realizar estudios longitudinales para comprender mejor la evolución y el pronóstico de los trastornos de la conducta alimentaria. La aproximación biopsicosocial se presenta como fundamental para abordar estos problemas de manera integral y enriquecedora.